Vía México, cocaína colombiana por armas libanesas
MILENIO / México • Diego Enrique Osorno
Raúl Reyes, al centro. Atrás, Joaquín Gómez, su relevo.
Foto: AFP
La operación contra las FARC permitió entrever algo desconocido para el país, aunque para las autoridades policiacas mexicanas forma parte de la realidad cotidiana: la existencia de un corredor de drogas y armas entre Colombia y Líbano, donde Tijuana es punto de referencia en común.
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) entablaron el año pasado negociaciones con mercenarios de Líbano para intercambiar, vía México, cocaína por misiles y armas de guerra, revelan comunicaciones internas de la guerrilla colombiana encontradas en la computadora de Raúl Reyes, el número dos del grupo armado.
El 8 de abril de 2007, un guerrillero identificado como Daniel reportó algunos detalles de la operación internacional en un mensaje enviado a los comandantes Joaquín Gómez y Fabián Ramírez, miembros de la dirigencia colectiva guerrillera, según se establece en documentos desclasificados del Ejército de Colombia.
“Los vendedores aportan los instructores. Según la misma gente, en el Líbano cada misil cuesta 35 mil dólares. Esta gente ofreció donar unos aparatos de estos a las FARC, no dijeron cuántos. Ofrecen a las FARC llevar producto a México y Europa, descontando los gastos de transporte. Por cada uno a México cuesta 3 mil 500 y se vende a 9 mil”, relata el guerrillero a sus superiores en la misiva interceptada.
En la comunicación del grupo armado también se menciona que el intermediario para la negociación sería un socio de Chupeta, como se le apoda a Juan Carlos Rodríguez Abadía, capo del cártel de Cali quien ha mantenido relaciones de negocios con el cártel de Tijuana en México, precisó ayer una fuente oficial mexicana consultada al respecto.
“Desean comprar 5 mil (kilos de cocaína), para lo cual han mandado mil 496 millones de pesos y se proponen continuar enviando dinero”, sigue explicando Daniel en el escrito. “Se les planteó un préstamo de 20 o 10 millones de dólares para asegurarnos de la seriedad del negocio, se les pagaría con producto. Quedaron de consultarlo con su jefe”. Las FARC tienen bajo su control comunidades y campos de cultivo donde se siembra hoja de coca y se produce cocaína, la cual es comercializada por cárteles de la droga colombianos a los cuales el grupo guerrillero cobra “un impuesto de guerra”, según se revela también en otros de los escritos internos de la organización político-armada con 47 años de existencia y que se asume como marxista.
Daniel da más detalles sobre las negociaciones sostenidas. “Mientras responden (los representantes del cártel de Cali) la solicitud de préstamo, siguen comprando de acuerdo al dinero enviado. Ofrecen armas de toda clase, incluidos los misiles, no como negocio de ellos, sino en ayuda con su infraestructura en transporte y contactos con unos libaneses. Disponen de aviones, barcos y asumen la responsabilidad de entregar lo que se compre en la frontera. Los libaneses vienen en próximos días a explicar su propuesta, dar precios y demás datos que espero transmitir enseguida. Aquí, sólo los escuchamos y preguntamos, sin asumir compromisos”.
En la parte final de la comunicación interna, el guerrillero coloca un apartado titulado “Propuesta”, en el cual hace cálculos sobre cantidades que se manejarían en caso de concretarse la operación de armas y drogas que abarcan a Colombia, México y Líbano. “Vuelta a México con 100 kilos, equivale a invertir 250 millones, con ganancia de 700 millones de salir bien; luego se invertirían 350 millones para mandar 140 kilos y así sucesivamente hasta la cantidad autorizada. De hacerla por Europa sería igual procedimiento, sin olvidar el largo tiempo en la vuelta”.
Ante la divulgación de esta información encontrada entre decenas de fojas oficiales divulgadas por el gobierno colombiano tras su operación militar en Ecuador, MILENIO buscó ayer a fuentes oficiales mexicanas, quienes aseguraron que diversas instancias policiacas nacionales mantienen labor de investigación y seguimiento en torno a operaciones de drogas que involucran a las FARC, el cártel de Cali y grupos del crimen organizado mexicanos, en especial del cártel de los Arellano Félix. Asimismo señalaron la presencia en el país de vendedores de armas de origen “sirio-libanés”, sobre todo en la ciudad de Tijuana.
Las fuentes oficiales mexicanas refirieron también el caso de Carlos Charry Guzmán, un emisario de las FARC detenido en 2000 en el hotel Jenna de la Ciudad de México, después de sostener una reunión con Giovanni, un operador colombiano al servicio de los Arellano Félix, con quien habría negociado el trueque de armas por drogas. Como parte de la operación se detectó también una videograbación en la cual el capo mexicano Ismael Higuera El Mayel, confirmaba el intercambio.
“Para desprestigiar a los líderes revolucionarios del movimiento nos indican traficar con drogas. Desconocen y no quieren entender que FARC como principio y normas vigentes aprobadas por Conferencias y Plenos del Estado Mayor Central prohíbe el uso, comercio y tráfico de estupefacientes de cualquier especie”, alega el propio Manuel Marulanda, jefe máximo de las FARC, en otras de las comunicaciones interceptadas, ésta, dirigida al presidente de Venezuela, Hugo Chávez.
Marulanda, en la misiva fechada en febrero de este año, se defiende ante Chávez de las acusaciones por sus vínculos con el narcotráfico: “En nuestro caso, cobramos un impuesto a los narcotraficantes por ser producida en regiones campesinas organizadas por nosotros, de lo cual depende el sustento de la población civil. Ahora con motivo de la ejecución del Plan Colombia y Patriota, el gobierno dice haber terminado con la producción de coca, cortado los corredores, encarcelado 500 compatriotas y extraditados a Estados Unidos, más sin embargo, sigue afirmando que FARC se sostiene de la coca ¿Qué tal la campaña?”.
Otros de los documentos encontrados en el campamento guerrillero que atacó el ejército colombiano el sábado pasado revelan más operaciones de tráfico de droga recientes que tienen que ver con México. El 16 de febrero de 2008, el guerrillero Édgar Tovar le reporta al líder Raúl Reyes: “En el trabajo de finanzas no hemos podido realizar un negocio bueno, apenas tratando de precisas algunos negocios, hemos hecho cosas pequeñas y la situación sigue dura la de la erradicada y fumigación. Con Marcos hablamos de que nos colaborar si él estaba vendiendo a buen precio nos ayudara estuvo de acuerdo unos pocos cositos (asuntos) en México por cada coso (asunto) queda de 5 mil dólares libres solo se mandaron 4 y ahí se le mandan 20 mil dólares y seguimos por ese medio tratando a ver si podemos conseguir otros recursos”.
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